Al Enfrentar el Día
La experiencia enseña. Yo he aprendido y sigo aprendiendo la importancia de dedicar tiempo cada día a la oración. Uno puede pensar que él or ella reúne todos los requisitos y capacidades necesarias para tener éxito y lograr todas sus metas y, en un sentido, puede ser que tiene algo de razón. Dios nos capacita para la obra que nos tiene reservada, (Efesios 2:10), aunque a veces nos permite entrar en situaciones donde nos sentimos perdidos o muy pequeños comparado con el desafío que tenemos por delante. El error mío ha sido confiar en mi mismo y en mis capacidades y experiencia en vez de demostrar mi dependencia en Dios por la oración. ¡Qué error!
La experiencia enseña. Yo he aprendido y sigo aprendiendo la importancia de dedicar tiempo cada día a la oración. Uno puede pensar que él or ella reúne todos los requisitos y capacidades necesarias para tener éxito y lograr todas sus metas y, en un sentido, puede ser que tiene algo de razón. Dios nos capacita para la obra que nos tiene reservada, (Efesios 2:10), aunque a veces nos permite entrar en situaciones donde nos sentimos perdidos o muy pequeños comparado con el desafío que tenemos por delante. El error mío ha sido confiar en mi mismo y en mis capacidades y experiencia en vez de demostrar mi dependencia en Dios por la oración. ¡Qué error!
Para no caerme es ese error, tengo el hábito de reunirme con Dios cada mañana y revisar el día por delante. Entiendo que cosas imprevistas se surgen que hacen descarrilar los planes de uno pero tengo la seguridad que aun estas cosas están forradas con las oraciones matutinas. Al no orar, ¿que mensaje estoy transmitiendo a Dios? ¿No sería algo como: "No te necesito Padre, lo tengo todo controlado"?

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